VENERABLE Y FERVOROSA HERMANDAD DE LA SAGRADA ENTRADA DE JESUS EN JERUSALEN, SANTO ENTIERRO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES

Suena la marcha   "Madrugá" de Abel Moreno


EL SANTO ENTIERRO

En torno a la imagen dolorosa más antigua de Arahal

 

       "Había un hombre llamado José, varón bueno y justo, miembro del Sanedrín, el cual no había consentido a su decisión y a sus acciones; era procedente de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Éste se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Y habiéndolo descolgado lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido colocado todavía. Era el día de la preparación y clareaba el sábado. Las mujeres, que habían venido con él desde Galilea, fueron detrás y vieron el sepulcro y cómo fue colocado su cuerpo. Regresaron y prepararon aromas y ungüentos, el sábado descansaron, según el precepto."


 La Venerable y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de los Dolores se encuentra establecida en la capilla del exconvento de San Roque y realiza su procesión penitencial en la noche del Viernes Santo. Es una corporación muy querida en el barrio en el que está enclavada y goza de un indiscutible marchamo de abolengo.

 

RESEÑA HISTÓRICA

Parece ser que en la segunda mitad del siglo XVI podemos ubicar la fundación de esta hermandad. Originariamente estaba establecida en la parroquia de la Magdalena. En dicha iglesia, ocupaba la capilla un lugar en la nave de la epístola, contigua al campo santo parroquial. En 1689, don Francisco Antonio Calderón Barrionuevo concierta con Cristóbal de Guadix la ejecución de un sepulcro para que sirva al Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo de la villa de Arahal. La falta de presupuesto y la prolongación de las obras provocó la suspensión de la procesión canónica al franciscano convento de San Roque se produjo seguramente debido al terremoto de Lisboa en 1755.

Si bien tenemos constancia de la existencia anterior de esta corporación, es el año 1880, el 28 de enero, el que con más exactitud marca el inicio de la historia de esta hermandad, cuando el Cardenal de Sevilla Fray Joaquín Llunch y Garriga estampa su firma y sello en el auto de aprobación de los nuevos estatutos de la hermandad del Santo Entierro. Fecha en la que, tras un periodo de languidecimiento, que, al parecer, no la llevó a la extinción, puesto que el canon 102 preceptúa que "la persona moral, por su naturaleza, es perpetua, de suerte que sólo se extingue si de hecho dejase de existir por espacio de cien años", se reorganiza, tras, como mucho, ochenta y un año, desde el último documento del que se tiene constancia, y que fue el 13 de mayo de 1799, en torno a un legado testamentario de don Juan Bolaños Urbaneja de 1629.

Esas reglas de 1880 se mantuvieron hasta el 9 de marzo de 1986, data en que fueron aprobadas las vigentes actualmente. En las mismas se contempla la incorporación de la advocación de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén.

(Esta información se debe a Antonio Nieto Vega y otros investigadores, cuyo resumen fue publicado en el libro La Semana Santa de Arahal. Procesión Magna del Santo Entierro).

 

SEDE CANÓNICA

El templo donde radica la hermandad forma parte del antiguo convento de San Roque y es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Al ser cenobio franciscano su fábrica es sencilla y humilde e inspira pobreza y recogimiento. A principios del XVIII sus paredes fueron ennoblecidas con frescos y retablos suntuosos, distinguiéndose el mayor, de bellísima arquitectura, en el que se da culto a las imágenes titulares. En las dependencias anejas a la iglesia se conserva un lienzo que representa una alegoría del árbol de la vida, de 1723, de autor desconocido. Desde la reorganización de la hermandad, el sostenimiento del edificio ha corrido siempre a su cargo.

ICONOGRAFÍA

El Señor Yacente es una talla muy lograda neobarroca, realizada por el escultor alcalareño Manuel Pineda Calderón en 1945. Sus fundamentos conceptuales están en la obra de los artistas del XVII, a quienes el autor ha seguido innegablemente.

La Virgen de los Dolores es una imagen extraordinaria. De origen indeterminado (XVII-XVIII) y autor desconocido (pudo haber sido obra de un fraile franciscano, como se ha transmitido oralmente), presenta una faz plena de delicadeza y dolor, sin estridencias ni excesos. Su belleza, carnación nacarada y policromía de rostro y manos juntas la hacen la imagen más valiosa artísticamente de cuantas desfilan en la Semana Santa de Arahal.

PASOS

El Señor Yacente se nos ofrece en una urna de madera tallada y dorada, rematada piramidalmente en su parte superior por un pelícano con sus hijuelos. Sostenida por ángeles atlantes, se levanta airosamene sobre un canasto con pináculos y crestería. Los respiraderos albergan casetones con escenas pasionales y evangelistas en las esquinas.

Todo el conjunto, originario del siglo XIX y recientemente restaurado, responde al estilo neogótico y constituye una valiosa muestra del arte cofradiero.

La Virgen de los Dolores es ofrecida bajo riquísimo palio de terciopelo negro bordado en oro y sedas por las Clarisas de Osuna, en 1916. Se remata por crestería cincelada y se sostiene por ricos varales plateados. Los respiraderos son dignos de encomio, con figuras corpóreas y casetas arquitectónicas. Todo el conjunto fue realizado en estilo neogótico, en diversas etapas, por Villarreal. La Virgen se cubre con primoroso manto de terciopelo negro bordado en oro a finales del XIX.

LA PROCESIÓN

La procesión en la noche del Viernes Santo invita al recogimiento y a la reflexión, además de al disfrute estético. Los nazarenos que acompañan a ambos pasos, con cirios y cruces, visten túnicas blancas con capas negras y antifaces del mismo color. En la capa, sobre el hombro izquierdo, lucen el emblema del Santo Sepulcro en rojo y se ciñen con cíngulo de seda negro y blanco. Todo el recorrido es digno de vivirse, aunque, si hay que escoger un momento, el de la entrada, entre saetas a la Virgen, quizá sea el preferible.

SAETA

 

Con profundo pesar y llanto,

asiste a tu entierro santo

el pueblo de Arahal,

la tarde del Viernes Santo.

 

José Manuel Bermúdez.

FUENTE: Revista "El Pabilo 2002"


                                
             

 

Fotos realizadas en el año 2002

 

        

 

24/03/07  Viacrucis interno de la Hermandad en su visita a la iglesia del Santo Cristo

 

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Fotos realizadas en el año 2008
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   

 

 


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